20 de septiembre de 2015

Blodplättar. Receta sueca



Se abren los portones y músicos propiamente ataviados alzan cornetas y trompetas. Uno de ellos adelanta el paso y en el patio de armas se oye una nota estridente en clave de sol que ensordece al inquisitivo auditorio. Aparece un séquito formal atravesando el umbral y, al fondo de la comitiva, yo y una piara de gorrinillos con pajarita y sombrero de copa. En una mano llevo una religiosa patena con blodplättar. Con la otra me tapo la cara de lado mirando de reojo a mis inseparables cerdos porque lo más probable es que desde la gradería me arrojen manzanas pochas a la cabeza. Pero no me importa. Estratégicamente llevo a los Suidos conmigo porque sé que disfrutarán con todos los desperdicios que me puedan lanzar. Ahora sólo queda esperar la reacción de los circunstantes.

¡Ayyyyyyyy! Yo y la casquería. No puedo hacer nada para enfrentarme al glorioso gusto que me da comer cualquier entraña que me vendan en uno de esos puestos metálicos del mercado. Soy consciente de que un gran porcentaje de la población detesta casi todos los "despojos" de los animales. Pero para ser justos también tengo que decir que ni siquieran han probado un tercio de los productos que se comercializan. Es cierto que la mayoría de estas carnes tienen que ser consumidas con moderación por temas de colesterol y tal Pascual, pero la restricción alcanza tal grado que casi ni llegan a nuestras neveras. Se olvidan todas las bondadosas propiedades al pasar por delante del puesto y ver unas gigantes lenguas de vaca en mitad del mostrador dispuestas a darte un lametazo.
Independientemente del gusto, entiendo que consumir casquería es un acto de responsabilidad para con los animales. Y aquí me brota: ¡la conciencia moral del omnívoro! No es muy cabal que de cada animal que indefectiblemente se mata sólo se consuman sus músculos, puesto que las vísceras representan una parte muy importante del peso del bicho. Casi me parece igual de mal matar una vaca para hacer filetes de cadera y solomillo que un bisón para quitarle la piel y hacer una manga de un abrigo. Pero vamos, tampoco me hagáis mucho caso, que las opiniones (como las calculadoras en un examen de matemáticas) son personales e intransferibles y, de todos modos, yo ya me como la casquería del resto para compensar y hacer del mundo un lugar mejor (por ejemplo).

Y a lo que voy, que me pongo a soltar sermones domingueros y pierdo la rosa de los vientos entera. Cuando me encontré con esta receta (que tiene más aromas que diez festejos navideños) ni me lo pensé. Eso tenía que probarlo sí o sí. Sus especias, sus uvas pasas... El resultado fue que casi me pongo a montar el árbol de Navidad en agosto. Esta especie de torta morcillera se sirve acompañada con una salsa simple de arándanos rojos y trozos de manzana frita o una ensalada. Yo como tenía más hambre que el perro de un ciego (que ni sé en qué momento hice la foto) no me dispuse a hacer salsas ni gaitas en vinagre. Corté una manzana, le puse un puñado de frambuesas (que es lo que tenía por casa) y os prometo que no eché de menos nada. Pero tengo más que pendiente volver a hacerlo con todo el condumio incluido. ¿Podía haber esperado para hacer el plato entero? Debería, pero no pude.

PD. Si me lanzáis manzanas pochas por lo menos que no sean Granny Smith (que están más duras que una losa).



Para dos raciones

300 g de sangre de cerdo
60 g de harina de centeno integral
1/2 vaso de cerveza
1/2 cebolla
30 g de mantequilla
sal al gusto
1/4 cucharada de postre de clavos de olor molidos
1/4 cucharada de postre de pimienta blanca
1/2 cucharada de postre de orégano, albahaca o tomillo
30 g de uvas pasas


Pelamos la cebolla y la picamos. Calentamos la mantequilla y salteamos la cebolla. Añadimos la sangre. Cuando vaya perdiendo la consistencia sólida agregamos poco a poco la harina sin dejar de remover. Vertemos ahora la cerveza, las especias y las pasas. Cocinamos a fuego lento hasta que tengamos una pasta homogénea. Una vez la tengamos calentamos una sartén pequeña (de las de tortitas mejor) y, con el fuego bajo, vamos echando masa. Le damos la vuelta a nuestra "tortita de sangre" (que se desmenuza un poco y a veces es desesperante) y una vez cocinada por ambos lados retiramos del fuego. Repetimos la operación hasta terminar con la masa. Servimos con salsa de arándanos y rodajas de manzana frita.


27 comentarios:

  1. Para que no te sientas un bicho raro en el tema desperdicios del mundo animal, te diré que a mí también me gustan. No los hago demasiado, es verdad, pero si me los ponen por delante no digo que no. Me han gustado bastante estas tortitas-morcilla que has hecho y la manzana le va de maravilla a estas preparaciones, así que por mi parte pierde cuidado, pues las guardo para ocasiones alimenticias y nunca como arma arrojadiza. Para hacer la foto de prisa y corriendo te ha quedado un plato muy apetecible.
    Un beso.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Me encanta saber que no tengo el paladar estropeado. Porque mira que me lo dicen veces (aunque no lo tengo mucho en cuenta porque me lo dicen hasta cuando como acelgas). Y me alegro mucho de que no me lances cosas como represalia jajaja Un besazo!

      Eliminar
  2. ¡Siiiiiiiiilvia! tienes tal arte para sorprender. Ni imaginaba que ésto se comía por ese sitio, jajaja. Comprendo a los que no les gusta y aunque yo como de vez en cuando casquería, como decía mi madre "no la pongo cara". ¿Te he dicho que cada día más se me van quitando las ganas de tomar carne? pues eso, ya te lo he dicho. De comer jamón de pata negra, no se me quitan, jajaja.
    Bueno y hablando de otra cosa, he vuelto a hacer los caramelos y chica no se me solidificaron esta vez, los hice para ponerte la receta, me sabe mal si no han salido publicarlos. Lo voy a intentar de nuevo. Si quieres díme dónde te dejo la receta y pruebas tu, puede que a ti se te den. Me da sentimiento pues no es la segunda vez que los hago, los he hecho unas cuantas veces y siempre salieron. Besazos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Sí, la verdad que yo también mucho rollo con la carne y cada vez como menos (¿ves? me pongo tan digna para nada) jajajaja Que hay semanas que te prometo que se me olvida. Entre legumbres, queso y pescado me relleno de proteínas sin catar un bichico terráqueo. Eso sí, el jamón como tú: no me lo salto ni con muelles en vez de zapatos! Y lo de la casquería lo comprendo, claro que lo comprendo. Que en el fondo lo que me pasa es que tengo mentalidad de abuelilla que se repite más que el pepino diciendo: "¡niño! ¡hay que comer de todo!" y como estoy rodeada de tiquismiquis me pongo remala jajajaja
      Ay!!! Los caramelicos!! jo! siento que no te salieran esta vez...que encima que los hacías porque soy un poco plasta...¡si es que eres un solazo! Pues sí, si no te importa y tienes tiempo (que andamos todos un poco escasos de eso) y ganas me pasas la receta y te la copio sin piedad! jajaja Te pongo mi email: fishesintheriver@gmail.com Un besaaazo!

      Eliminar
  3. ¡Ay Silvia! si es que estos suecos son así de raros, hasta para comer, no me extrañan que sean uno de los paises más ricos del mundo, claro que aprovechando hasta los andares del gorrino, así es como se ahorra, ja, ja, ja...
    A mí vísceras, la justitas, de tarde en tarde, más que de vez en cuándo.
    Y no es que no las coma, que sí, pero claro, me como mejor el hígado, si es Foie Gras "mi cuit", que suena más fino, y lo demás vamos a dejarlo para más tarde, aunque tampoco le hago yo ascos a unas morcillitas en el cocido, que eso si que está rico, "machacaito" en la pringá.
    De todos modos, tu le pones a más de uno, estas tortitas, sin decirles lo que es, y seguro que se la comen sin pensar, como me pasó a mi en un viaje a Austria, que me pusieron una noche para cenar una "sopita de Viena" (o sea sopa de Paketen), con unas bolas flotando que parecían albóndigas, y cuando la probé no es que estuvieran malas, sabían a paté, pero entre mi marido y mi hermana, me crearon tal sugestión, que hasta me hicieron daño, me pasé una noche toledana, que parecía que en vez de una bola, me hubiera comido un paquete de pelotazos, y al final cuando me enteré que aquellas bolas estaban hechas con las gandingas del cerdo, casi me da algo, ja, ja, ja...eso me pasa por querer probarlo todo.
    Besos, y feliz semana.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Jajajajajajajjaja la sopa de Paketen da igual que sea de Austria o de la Patagonia, es una mierden siempre jajaja Pero se deja comer. No defrauda nunca, oye. El problema viene cuando los críticos gastroculinarios se ponen a dar veredictos. Que a mí me ha pasado, tan feliz comiendo algo y de repente aparece alguien a fastidiar la marrana. Eso sí, también te digo que en cuanto tengo oportunidad hago lo mismo y si puedo lo hago cinco minutos después, para que no se perciba el resquemor ni nada. Pero mira, que te quiten lo bailao. Te comiste la sopa de pelotazos gandinguera como una reina que eres ¡Olé tus narices aventureras! Yo a las cosas sopechosas las miro con desconfianza y, si vienen en bote, más todavía. Que no me fío yo ni del caserío.
      Que ya te digo que yo lo del tema de la casquería en el fondo claro que lo entiendo. De hecho el señor casquero (que no sé cómo se llama al que vende las intimidades de los bichos) siempre me dice lo mismo: "eres la única jovenzuela que viene a comprar por aquí". Así que fíjate cómo está el patio. Vacío. jajajaja Menos mal que una buena morcilla nos gusta a (casi)todos (y no seas mal pensada jajajaja) Un besaaaaaaaazo!

      Eliminar
    2. ¡¡¡Mal pensada yo!!!...¡Anda ya!, yo solo soy amplia de miras, ja, ja, ja...

      Eliminar
  4. jeje no sabía al ver la foto si era papilla en tinta de calamar o algo por el estilo.
    Hombre, leyendo la receta parece más propia del dia de Holoween jaja, y no te voy a decir que mañana salgo corriendo a comprar los ingredientes, entre otras cosas porque la sangre así como tal creo que hace años que no la veo.
    Pero aquí otra confesa casquivana? casqueriosa? casquetera? pues ni idea de cómo nos llamaremos los que somos consumidores de estas cositas tan desagradables para algunos. Los callos me vuelven loca y las manitas de cerdo guisadas en salsa picante, ya pierdo el sentido.
    Y si Concha se tuvo que ir a Austria a mí me paso algo parecido en Badajoz. Resulta que en los bares cuando pides alguna bebida te ponen una tapa como cortesia, y allí dejaron un pequeño plato alargado con unos trocitos que parecían de carne con su salsita de tomate, y yo pica que te pica y me lo terminé.
    Cuando me dijo el camarero que me había comido las criadillas y me explicó lo que eran, casi las vuelvo a dejar en la mesa jaja, qué arcadas me dieron.
    Me parece que tu plato tiene que tener un sabor dulzón y amorcillado que si no le explicas al personal de que está compuesto, te lo quitan de las manos.
    Por cierto, pensaba que los suecos eran más tiquismiquis comiendo y estas cosas eran más propias de paises como Irlanda y España, pero ya veo que me has sacado de mi equívoco.
    Besotes gordos, que estás hecha una artista mi niña.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Ja, ja, ja, ...¡Ay Nuria! no digas lo de casquivana por ahí, que nos van a tomar por descarriadas, yo tampoco se como se llamará el amante de la casquería, pero por aquí un casquete es otra cosa, que mejor no describo, por si hay algún picajoso leyéndonos, y vamos a dejarlo que la cosa se pone cada vez más liada, ja, ja, ja...BSS...

      Eliminar
    2. Jajajaja entre las dos vais a hacer que me encierren en un loquero, que estoy fuera de casa y partiéndome de risa sola. Me falta el sombrero de barquito de papel y el embudo de colgante. Concha, que el casquete es el polar. ¡Cómo eres tú también! (si es que hay una versión para gente recatada de todo) jajajajaja

      Pues Nuria, porque la manzana y las frambuesas tapan la torta. Pero te garantizo que verla así en soledad no da muchas ganas de comérsela. Yo al sacarlo de la sartén pensé que eso ya lo había visto en el pueblo en el suelo justo después de pasar las vacas. Lo que me extraña es que nadie me haya dicho lo que parece jajaja Cosas de la casquería que la hacen tan especial. Menos mal que huele que alimenta y sabe a morcillaca porque si no lo hubiera tirado a tomar viento fresco en la puerta de un Ikea. Pero no, los suecos también saben comer casquería (que me sorprendió tanto como a ti).
      ¡Unas manitas de cerdo picantes! Por faavor! Si me las planta mi peor enemigo me las como con veneno y todo. Que termina una con las manos repegadas y chupándose los dedos mirando el plato vacío con cara de pena y al de enfrente con cara de odio porque se ha cogido la última.
      Y te voy a decir una cosa que igual hace que me desprecies infinito: me encantan las criadillas y es algo que siempre que me acuerdo voy y lo compro ¿Ves como no le hago ascos a nada? (el cilantro no cuenta). Que dicen que de lo que se come se cría y así me pasa, que los tengo bien gordos pero en el fondo soy una blanda jajajaja
      Aquí de tapa como mucho te ponen carrilleras pero criadillas nunca he tenido el placer. Voy a tener que darme una vuelta por Badajoz jajaja (Siempre que salgo de Madrid y alrededores y voy a cualquier sitio a tomar algo y no me ponen tapa como que me sienta mal y se me olvida que es algo que no se hace en la mayoría de los sitios. Que lo que quiere uno comer lo paga. Defecto de fábrica el mío jajaja). Un besaazo enorme!

      Eliminar
    3. Algún día tendríamos que recopilar todos estos diálogos/monólogos cruzados, y nos íbamos a desternillar de risa, que algunos son buenos, pero todos juntos son más buenos que el monólogo del club de la comedia sobre "El Catálogo de Ikea, que ella no lo vea"....ja, ja, ja...
      No puede ser, si yo es que no sé donde tendré la cabeza, pero es que siempre tiro por la tangente, y acabo donde más gusto me da, ja, ja, ja...BSS

      Eliminar
    4. jajaja
      No hay manera de saber cómo nos podríamos llamar. Pero esto va de mal en peor, porque a la casquería también se la llama despojos, y por "despojada" si que no paso jajaja
      Y si Silvia, el cilantro aquí se utiliza a tutiplen, por eso el mojo verde lo hago con las semillas y no con la hierba fresca :)
      Estos monólogos son la leche de buenos, seguro que los del club de la comedia han copiado más de una vez alguno.
      Besotes a las dos, hermosassss, nos llamen como nos llamen.

      Eliminar
  5. Silvia a mi de la casquería me gusta lo justito. La morcilla me encanta de arroz, de cebolla.... las carrilleras también y las pezuñas de cerdo. Pero no sé que más, en fin, seguro que está todo riquísimo pero al no ser que me lo escondan no me lo como ni loca. Cuando era pequeña mi madre me preparaba los sesitos de cordero, como si fueran filetitos rusos con ajitos, me sabían a gloria. Ahora cuando supe lo que era, casi me da un tereré. En fin, que muchas veces se come con los ojos y me perderé seguro cosas ricas.
    Tu platito si lo comería, porque me imagino que es una morcilla fuera de la tripa, y me sabría tan rico.
    Un beso grande

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Jajajaja Anda que no escondo yo casquería en lo que hago en casa, porque si no muchas de las cosas me las tengo que comer yo y como que medio kilo de bofe yo sola no me zampo. Pues fíjate que los sesitos debe de ser lo que menos gracia me hace y eso que antes me encantaban. Pero seguramente tiene que ver con que cuando trabajaba en la carnicería me tocaba tirar muchos en mal estado y ¡cómo huele eso! Channel no era, ya te lo digo jajaja Pues sí, la torta ésta sabe a morcilla dulce, así como la de cebolla pero con especias.
      Un besazo!

      Eliminar
  6. Te ha quedado original y rica, me quedo en tu cocina, como seguidora, besos

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¡Buenas! Muchas gracias. Me alegro de tenerte por aquí porque yo a ti te sigo la pista desde hace mucho. ¡Un placer inmenso! Besos.

      Eliminar
  7. ¡Buenos días Silvia!

    Confieso que yo le hago ascos a pocos alimentos en esta vida, pero la casquería es uno de ellos. Curiosamente la morcilla me gusta bastante, aunque con la sangre del cerdo nunca me las he visto cara a cara así que esta receta tuya que tiene tan buena pinta no sé cómo llevaría cocinarla.

    Estoy pensando que mejor me invitas comerla que si esto es como una torta de morcilla yo no pongo ningún pero si me la encuentro directamente en el plato

    ¡Besos mil y feliz semana!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¡Pues claro, mujer! Tú vente que ya verás como empiezas a comer casquería jajajaja Si no que se lo pregunten a mi consorte que a la mitad de las cosas no se acercaba ni con un palo y ahora ya no tuerce el hocico, que ya es algo! Que el cacharro éste en forma de torta sabe a morcilla, así que no hay nada que temer jajaja Un besazo!

      Eliminar
  8. hola!! pero que esta tarta morcillera, al ver la primera imágen me he pensado que era algo con ajo negro... jaja y digo, ya lo ha pillao!!
    pues es muy interesante todo lo que nos cuentas, la verdad, yo en cosas de casquilleros voy muy floja, tendría que ponerme al día con el tema ya ver qué más se cuece por ahi... Me ha gustado mucho conocer esta receta, que ni la había oído. Gracias !! besetes

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Jajajaja Pues muy desencaminada no andas, no. Que aquí no salen pero al final ayer me pudo en ansia y me tuve que comprar un par. Y ahí los tengo, en el cajón chillándome que quieren que me los coma (no van a sufrir mucho tiempo más jajaja).
      Uhhhh! Pues tienes todo un mundo de despojos por descubrir, aunque igual empiezas y terminas rápido porque no son piezas de carne muy agradables a la vista (y a veces ni al olfato, lo reconozco jajajaja)
      Besooos!

      Eliminar
  9. Jajajajaja, no puedo dejar de reirme con tu ida de olla y tu"conciencia moral de omnivoro" que tiene su logica, estoy de acuerdo que hay que aprovechar todo pero yo con la sangre, el higado y los sesos ...no puedooooo...que se lo coman otros que yo me como los riñones o la lengua...La verdad es que es una chorrada porque la morcilla me encanta pero tengo un trauma infantil con la sangre, nos quedamos unos días en casa de una hermana de mi padre y no se le ocurrio otra cosa q preparar sangre encebollada... lo único que recuerdo es a mi hermana y a mí corriendo por todo el patio de la casa y a mi tía detras nuestra con cara de loca y con el plato de sangre...jajajaja, no pudo vencernos, eramos mas rapidas...pero estuvimos castigadas una semana y nunca mas nos dejaron quedarnos alli...que bien, desde entonces no corro
    Así me ponme el plato y no me digas que es y me lo como tan ricamente como buena omnivora inmoral que soy :D
    Un besazo

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¿Ves? pero por lo menos te haces cargo de una parte jajajaja yo tampoco es que sea muy fan de los sesitos así que para eso nos buscamos a otro responsable y entre todos nos comemos todo (que si hay gente que come saltamontes alguien habrá que coma sesitos)
      Jajajajajajaja que me meo de risa con tu tía haciendo de Benny Hill detrás de ti y tu hermana con el plato en la mano jajajajaja No me extraña que no corras desde entonces. Aunque el castigo seguro que mereció la pena de largo. Si es que cuando somos más pequeños lo de que entre por el ojo es fundamental. Luego crecemos y...¡es peor! jajajaja Pero oye, para eso somos todos diferentes, que si no menuda gracia! Yo te pongo la morcilla y el que venga detrás que arree jajaja
      Un besazo grande!

      Eliminar
  10. Mira que tiene buena pinta ese plato, pero oye no puedo con la casquería jaja, pero la pinta es buena!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Jajajaja Gracias! que la intención es lo que cuenta jajajaj Besooos!

      Eliminar
  11. La sangre que utiliza en esta receta, es el tipo que puedo comprar en el puesto de casquería, o hay manera de conseguir sangre liquido en Madrid tambien? Gracias :)

    ResponderEliminar

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...